sábado, 15 de octubre de 2016

CERRAR LOS OJOS PARA PODER VER

Muchas veces, para ver, hay que cerrar los ojos.

Así es como empecé mi comentario en Facebook. Y creo que es verdad. Me refiero a que muchas veces es necesario una pausa para ver las cosas con mayor claridad. Alejarnos del ruido para poder valorar la situación. Convertirnos en pájaros para poder ver el bosque de manera diferente.

Quiero deciros que no iré a Suecia a correr la Ice Ultra, en el Círculo Polar Ártico. No estoy lesionado. No hay ningún motivo personal-familiar-laboral que me haya obligado a cancelar mi participación en la carrera. Todo lo realmente importante va bien, gracias a Dios.

No obstante mi cuerpo me ha enviado un mensaje. Un mensaje que decía que debía tomarme un respiro, una pausa. Tenía, mejor dicho, tengo muchas ganas de acudir a Suecia a correr la carrera. Después de haber corrido en la Antártida me gustaba la idea de correr en la parte de arriba del globo, en el polo norte. Mi motivación sigue intacta. Mi cuerpo está en forma. Vine de los Alpes muy bien a todos los niveles y encaraba mi objetivo principal de la temporada con ilusión. Con ganas de preparar el reto polar. 







Pero con lo que no contaba era que mi vida personal sufriera los cambios que ha sufrido. Vuelvo a decir que no son cosas importantes. Pero, a menudo, los pequeños cambios pueden poner las cosas muy difíciles. Y estos pequeños cambios, finalmente, han podido conmigo.

Me explico.

Estos pequeños cambios son, por ejemplo, el aumento de mi jornada laboral al 100% como profesor y el aumento y distribución de las horas de trabajo de mi mujer en la tienda Intersport de Bermeo. Estas dos buenas noticias profesionales han condicionado mis entrenamientos. Bienvenidas sean… aunque a nivel deportivo me han destrozado.

No quiero alargarme demasiado contando los detalles porque seguro que no os interesarán. Solo decir que mi nueva rutina diaria me obligaba a entrenar muy temprano a la mañana o muy tarde a la noche. Ahora mismo, dentro de la planificación que llevo con Luis, no estoy haciendo entrenamientos largos. El más largo ha sido de una hora y media de montaña. Hemos empezado despacio, para no saturarme de kilómetros. No obstante, me encuentro saturado y no por los entrenamientos, sino por el stress diario. Pronto llegarán los entrenamientos largos y/o duros. Estos me obligarán a entrenar más temprano entre semana o terminar más tarde a la noche.

He probado ambas fórmulas. El entreno nocturno implica cenar y acostarse muy tarde y cargar con más trabajo doméstico a mi mujer (ya sabéis, niños, cenas, baños, cama…). El entreno mañanero ha ido bien, excepto que al mediodía estoy como un trapo, incapaz de moverme y sin ganas de dar clase. Luego cuando llego a las 17:30 – 18:00 a casa solo pienso en dormir. Pero aún hay que atender a los niños porque cuando yo entro en casa, mi mujer sale a trabajar.

Deseaba que llegara el fin de semana para poder entrenar tranquilo, sin prisas, sin stress.

Esta rutina la he llevado como he podido durante algunas semanas pero poco a poco ha ido minando mis fuerzas. El día se convertía en un stress absoluto. Con el tiempo justo para todo. Con el tiempo empecé a agobiarme por no poder entrenar como quería, el cansancio y el stress empezaron a hacer mella en mí, me enfadaba con mayor facilidad (incluso con los alumnos). Pero, bueno, yo seguía cumpliendo con mis tareas deportivas… aunque era consciente que empezaba a no estar bien. El problema era que la situación no iba a cambiar por lo menos a corto-medio plazo. Aún quedaban 4-5 meses para la carrera y estaba agotado (no tenía ni ganas de jugar al ajedrez con Unai… y eso que estaba tumbado en el sofá). 






Hasta esta última semana. 

Esta semana, algunos días, me he despertado a media noche de manera brusca, sin poder respirar y con el corazón latiendo a tope. Síntomas de ansiedad. Lo sé porque ya lo he sufrido anteriormente, mucho antes de ser corredor. La sensación es muy desagradable. Luego me costaba dormir, por lo tanto no me levantaba a entrenar. Siempre pensando en el entrenamiento del día siguiente... ¿Cómo lo haré? ¿Tendré tiempo suficiente? ¿Estaré muy cansado para dar las clases de escalada, tenis…?

El 12 de octubre, Día del Pilar, fui a correr 90 minutos al monte. Al terminar de subir la primera cuesta (una cuesta que subo corriendo con facilidad) no podía respirar. Me costó recuperar, de hecho, arrastré la fatiga todo el entreno.




Siento si me he alargado mucho…

Hasta que un día cerré los ojos para ver. O para verme. Ver en que se había convertido el día a día. Podría haber continuado entrenando más suave, menos días a la semana y presentarme a la carrera. Pero no sé hacerlo así. No sé preparar las cosas “a medias”. Preparo bien las carreras y sé que sufriría al ver que no estaba entrenando como de costumbre. 

Por lo tanto. Me he autoimpuesto unos meses de descanso. Descanso total… seguro que no. Pero sí que necesito una desconexión. 

Me he puesto en contacto con la organización para informarles de mi decisión. Me da pena también porque iba a aprovechar mi visita a tierras suecas para visitar la sede principal de mi marca, Haglofs y conocer personalmente a su gente. No podrá ser… por lo menos el 2017.

Quizás he dramatizado demasiado mi situación pero es la primera vez que cancelo una inscripción a una carrera. No ha sido tan fácil como pueda parecer y aun así tengo una ligera sensación de fracaso conmigo mismo. Pero creo que he hecho lo correcto. 

Es sábado a la mañana. Mi hijo Unai me dice que se le hace raro verme en casa a estas horas. Porque siempre estoy entrenando…

Un abrazo.


4 comentarios:

  1. Hola si te sirve de algo te recomiendo cambiar de distancias algo corto , seguirás disfrutando mucho mas y sin necesitar tanto tiempo. Yo después de 34 años de carreras y muchísimas largas me quedo con los KV y las supuestamente mal llamadas "carreras cortas" de 21 a 42 km. Ahora estoy disfrutando y con muchísima satisfacción después de competir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Joxan. Gracias por tu consejo. Un saludo.

      Eliminar
  2. Abrir Facebook y verte en primera plana con esa noticia, no ha dejado de asombrarme. Pero Julen, eres sabio, has aprendido a escucharte y a escuchar lo que te rodea, y eso, a la larga sólo da buenos frutos. Estoy segura que este tiempo te servirá para con tu familia, (y seguro q a tus alumnos, aunque esos siempre están contentos) y crecerás un poco mas por dentro y volverás mas fuerte.
    No es bueno andar al límite sin poder cumplir con lo que la vida exige, no para preparase como tú lo haces, así que a darse ese respiro y renovar fuerzas.
    Un abrazo,
    Ainhoa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eskerrik asko Ainhoa. Sí, necesito un pequeño respiro para coger fuerzas.

      Eliminar